
El 26 de junio ha sido la celebración del Día del Orgullo en Sevilla; 23 carrozas (camiones en realidad, con publicidad como es de esperar) de todo tipo han dado “el espectáculo” en una Sevilla que este sábado se debatía entre el concierto de AC/DC, las típicas bodas pijas en el Salvador y miles de homosexuales que tomaban las calles con un colorido y vestimentas llamativos, por no decir chabacanos.
Siete a.m. Está todo listo; entonces, mi mejor amigo, mi 206 y yo nos adentramos en esta aventura, en este camino de 422 kilómetros de distancia que no puede tener otro destino que ir a ver a la reina del pop. Ciento cincuenta y ocho euros por dos es la ofrenda que hemos de llevarle a la, tal vez, única diva real que ha sobrevivido al siglo XX.