

Durante el pasado año más de cuarenta personas, cuyo oficio es el de transmitir información a los ciudadanos, murieron asesinadas. Las estadísticas indican que en el ejercicio de su profesión de comunicadores cerca de ciento veinte personas son privadas de la libertad cada año.
A menudo nos preparamos para que todo salga perfecto. En el trabajo, en la facultad y, sobre todo, en nuestras relaciones con los demás.
Comenzamos
Comenzamos. Abro un documento de Word para hacer algo que nunca he hecho, pienso en cuál será la primera palabra que escriba, la que abra este texto, y va y se me ocurre, comenzamos.
Hoy me siento por primera vez en mi vida a escribir para un público no seleccionado. Confieso también que prefiero el soporte papel para expresarme, y que nunca he compartido mis ideas y pensamientos de ningún modo similar a este.
Querría comenzar presentándome, y lo haré, de alguna manera, en forma de declaración de intenciones.
Se consume el mes de la reunión de los países del G-20, de la cumbre de la OTAN y de tantas otras reuniones de poder y diplomacia y yo sigo yéndome a la cama sin saber por qué aquellos hombres que pueden y deben cambiar el mundo no lo hacen.
En ocasiones, el silencio es lo mejor que puedes decir. Cuando la cabeza se te ha llenado de ruido, de voces que reclaman ayuda y atención, de catástrofes, a veces es necesario pararte y buscar tu norte, mientras te vacías por completo.
Durante estos dos meses me he sentido desbordada de gente que tiraba de mí. Crisis familiares, de pareja, de amistades; de todo. Hacía cosas ligeras, sin mucho fundamento, para no desligarme del contacto con la gente, pero nada era serio ni mucho menos tenía sentido. Y había que seguir adelante.
Voy a hablar de fútbol, aclaro esto porque el título no específica en qué disciplina gana o pierde España cuando nosotros perdemos. Por lo tanto, fútbol, que en otros ámbitos menos deportivos cuando España gana podría hasta ganar todo el planeta. Imagina a 22 investigadores (11 suplentes) en la lucha por la vacuna contra la idiotez, considerados los más prometedores del momento, que cuentan con todo el apoyo económico que necesitan para desarrollar su trabajo al máximo nivel, con toda la sociedad animándoles, con contratos millonarios y altísimas primas por sus resultados. Y un sueño común, una ilusión compartida, conseguir erradicar la idiotez del mundo.Ese es un ejemplo de cómo podría ganar un equipo español y que ganáramos todos, y también ejemplo de cómo ganaríamos también aunque no ganara el grupo español.
A menudo nos levantamos convenciéndonos a nosotros mismos de que cada día damos un paso adelante. Y también, a menudo, no hacemos sino engañarnos. Nos creemos que somos un caballo que galopa en libertad agitando su crin al viento, pero en realidad estamos encerrados en nuestra propia jaula y sólo recorremos una y otra vez el mismo camino en el sentido de las agujas del reloj. Y a completar una vuelta de nuestro propio círculo lo llamamos dar un paso adelante.
Durante este mayo de 2010, se han anunciado dos logros científicos que décadas atrás nos habrían sonado a ciencia ficción. Lejos de la discusión que ya tuvo que soportar sobre sus pezuñas, Dolly la oveja, ha venido a nacer el primer toro bravo clonado en España. No habíamos acabado de cerrar la boca, cuando fue publicada la noticia de que el científico americano Craig Venter ha logrado crear la primera célula sintética en la historia de la humanidad.
El Informe de Inclusión Social en España 2008, elaborado por la Caixa Catalunya, nos deja algunas cifras que requieren especial interés. Por ejemplo, el estudio afirma que las tasas de pobreza en España se sitúan en un 19,9%.
Dicen por ahí de las personas homosexuales (desde ya les digo que ni me gusta la palabra, ni definir a alguien así; pero sigamos) que son personas que “entienden”. Vale. Pues otra cosa más que no soy, porque a menudo no entiendo nada de lo que pasa a mi alrededor. Les cuento a modo de listado sin orden alguno: