
Siete a.m. Está todo listo; entonces, mi mejor amigo, mi 206 y yo nos adentramos en esta aventura, en este camino de 422 kilómetros de distancia que no puede tener otro destino que ir a ver a la reina del pop. Ciento cincuenta y ocho euros por dos es la ofrenda que hemos de llevarle a la, tal vez, única diva real que ha sobrevivido al siglo XX.